Todavía con un fuerte estereotipo social que se obstina en ligarlo al mundo del fútbol, tras una década de conducir a Boca Juniors, el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, obtiene en la calle muy buenos dividendos de ese guiño cotidiano que recibe de los hinchas. Conoce al detalle que allí tiene una oportuna puerta de acceso para esa porción del electorado que descree de su perfil de político, fundado en las críticas recibidas por frustrar no pocas apetencias ciudadanas, especialmente en sus propios anuncios incumplidos.
Es en ese escenario que Macri logra capitalizar como ningún otro dirigente el furor mundialista que por estas horas parece dominar a los argentinos, sin distinción de sexos: cada vez que el seleccionado de Maradona hizo su presentación en Sudáfrica, el gobierno porteño reunió a más de 12.000 personas en la plaza San Martín, en Retiro. Allí montó una suerte de miniestadio con una pantalla gigante, un sitio de entretenimientos temáticos para chicos, y hasta una mesa de debate con un popurrí de famosos (periodistas, futbolistas y mediáticos), aunque algunos, un tanto devaluados.
De esta manera, Macri y sus funcionarios con ascendencia política se mezclan con los vecinos para confraternizar en un ambiente más propicio al saludo amigable del oficinista del microcentro y la fotografía del cholulo que para levantar la bandera del reclamo vecinal. Importante convocatoria que, incluso, captó la atención de los medios de prensa, hasta convertirse en uno de los sitios referentes desde donde se muestra al país y al mundo cómo se disfrutan -y se sufren- en la Capital las aventuras de Messi, Tévez e Higuaín...
Así, el jefe político local logra promocionar su gestión con una idea que, más allá de los intereses políticos que lo motiven, no deja de ser interesante y positiva para los transeúntes, sean porteños, vecinos de la ciudad o posibles votantes en una elección presidencial. No es casual que la plaza San Martín se haya convertido en el bunker de macristas con aspiraciones de "mucho más" en el gobierno: es habitué en ese sitio, y uno de los ideólogos, el jefe de gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, a quien muchos empujan para que sea el sucesor de Macri en 2011. También el ministro de Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli, que pelea por un lugar en esa fórmula, y el subsecretario de Transporte, Guillermo Dietrich. Un dato no menor: no comparte esas gradas la legisladora Gabriela Michetti, que sigue los partidos desde su casa. "A nivel repercusión, la atención que se logró en la Plaza San Martín es tan importante como la reapertura del Colón, salvando las distancias del caso, claro", aventuró un funcionario de Macri al analizar los alcances mediáticos y populares del miniestadio mundialista de Retiro.
Tal vez eso explicará por qué la idea se reitera en Parque Centenario (aunque con menor convocatoria) y por qué hubo tanta insistencia oficial para lograr que el juez Roberto Gallardo concediera la habilitación de una pantalla gigante en el Obelisco, y convertir ese ícono porteño en otro punto de concentración popular... macrista, claro. Controversia que llevó a los funcionarios de Pro hasta a reclamar a través de Twitter para que el magistrado reviera su resolución contraria, algo que finalmente habilitó, pero que no se utilizará.
En una gestión que se ocupa -y mucho- de la comunicación, Macri juega su Mundial con gran acierto estratégico. Logra reunir un número importante de personas ávidas de propuestas recreativas y participativas, y obtiene su rédito: su imagen gritando el gol de Tévez con miles de vecinos. Está claro, tiene mejor prensa que si lo hiciera en un acto no mundialista.
Otra discusión será si es prudente que la ciudad desembolse 1.500.000 pesos para concretar la propuesta del mini estadio en Plaza Francia y Parque Centenario, cuando hay escuelas, por ejemplo, que no tienen gas o cuando miles de vecinos aún no cobraron el subsidio por la última inundación de febrero pasado. Cuestiones que retoma la oposición al criticar esta concurrida iniciativa de Macri, mientras mira -habiéndose quedado fuera de la cancha- cómo el jefe de gobierno saca provecho del Mundial.
Por Pablo Tomino
Especial para lanacion.com
@prtomino