La creciente significación del fútbol a nivel mundial ha generado diversas implicancias.
Ante todo, en un mundo globalizado, se ha transformado en un ámbito en el cual se ha refugiado el nacionalismo, debilitado en otros ámbitos. Es una actividad que define la identidad nacional.
Hay algunos casos singulares, como el del Reino Unido, en el cual Escocia, Gales e Irlanda del Norte, pese a integrar la misma nación, tienen selección propia para los mundiales, habiendo clasificado la primera varias veces para el Mundial.
Esto hizo que años atrás Cataluña y el País Vasco reclamaran al gobierno español poder tener selección nacional propia, lo que fue denegado para no potenciar tendencias secesionistas. Pero la selección catalana juega en la Copa de Regiones de Europa y hace poco jugó un partido amistoso contra la selección argentina.
También se ha dado el caso inverso. Pocos meses antes del Mundial pasado, Montenegro se escindió de Serbia, pasando a constituir un estado nacional diferente. Pero dos jugadores montenegrinos integraban la selección serbia y entonces el primer gobierno de Montenegro asumió su independencia para todo, a excepción del fútbol, manteniéndose en la misma selección para el Mundial de 2006.
Es que el Mundial de Fútbol es un escenario ideal para lo que hoy se denomina diplomacia pública. Es decir, aquellas acciones por las cuales un país puede mejorar su imagen en el mundo al tener especial visibilidad.
Es que permite que países muy pequeños, como pueden ser Uruguay en América latina o Eslovenia en Europa, y que rondan los tres millones de habitantes, puedan proyectar un imagen nacional ante el resto del mundo.
El fútbol no era un deporte popular en los EE.UU., pero en los últimos años este país ha realizado un esfuerzo para competir, al percibir la significación que tiene para el país no perder este escenario mundial, sobre todo en el mundo occidental. Fue con la organización en el país del Mundial de Fútbol de 1994 que este deporte adquirió una relativa popularidad entre los norteamericanos.
El Mundial 2010 muestra que los cuatro países que integran el Mercosur han llegado a los cuartos de final: Brasil, la Argentina, Uruguay y Paraguay.
El fútbol es un deporte y siempre el azar juega un rol, pero la historia muestra que no se trata de un hecho casual.
Estos países han ganado nueve mundiales de fútbol: Brasil cinco y la Argentina y Uruguay dos cada uno. Esto implica haber ganado la mitad y la otra parte quedó en manos de los cuatro países europeos más grandes: Alemania, Italia, Francia e Inglaterra.
Que los cuatro países del Mercosur hayan llegado a los cuartos de final, y que a la vez hayan ganado la mitad de los mundiales realizados, muestra una tendencia clara respecto a que tienen el mejor fútbol del mundo junto con el de Europa.
Esto habla de que existe una cierta identidad regional, ya que la popularidad del fútbol en los diferentes países tiene más que ver con la historia y la cultura, que con factores económicos o educativos. Si no, no se explicaría que Paraguay esté en los cuartos de final y no hayan llegado EE.UU., Japón, Francia e Inglaterra.
El Mercosur, además de compartir un espacio geográfico, tiene un origen cultural común y un proceso histórico similar. En materia económica es la potencia alimentaria más importante del mundo y sus gobiernos tienen una línea política similar con distintas versiones de centro-izquierda.
Pero es ahora el fútbol lo que le da una oportunidad de hacerse conocer en el mundo.
* Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría