Se exhiben 40 obras que fueron parte de un largo litigio judicial
El pintor irlandés Francis Bacon decía que no dibujaba y así lo sostenía el mundo del arte. Hasta que empezaron a salir a la luz sus dibujos e, incluso, el dueño de 300 de ellos ganó hace algunos años un juicio en Italia que confirmó que esas obras eran del artista.
Es una historia atrapante a la que el público argentino tendrá el privilegio de acercarse desde mañana con la muestra de 40 de los dibujos que formaron parte del juicio en el Centro Cultural Borges (Viamonte y San Martín) y que, en su mayoría, se exhibieron en la Bienal de Venecia de 2009. La inauguración de la muestra estaba prevista para hoy, pero un paro en el Senasa retuvo las obras más de lo previsto. La intención de los organizadores es acelerar el montaje para cumplir con los tiempos para la apertura, hoy, a las 19, y prometen que sí estará abierta al público mañana.
Será la primera vez que llegue a América latina una muestra de Bacon, que falleció en 1992. Uno de los curadores es el renombrado crítico e historiador Edward Lucie-Smith, experto en los dibujos de Bacon. El otro es Massimo Scaringella.
En los tribunales
"Durante mucho tiempo se sostuvo que Bacon no dibujaba. Pero hizo muchos dibujos, y distintos. Hay varios grupos, entre ellos el de la Tate Gallery, los que se encontraron en el estudio de Bacon luego de su muerte, y los de Cristiano Lovatelli Ravarino", contó Lucie-Smith a LA NACION ayer, en un diálogo en el que analizó los dibujos, los comparó, y explayó todo su conocimiento y pasión por su tarea artística.
Ravarino y Bacon tuvieron una larga y estrecha amistad y Bacon le dejó los dibujos. Sin embargo, alguien le inició un juicio penal a Ravarino al alegar que eran falsos.
Es entonces cuando llega a esta historia el abogado italiano penalista Umberto Guerin, que también está en Buenos Aires acompañando la muestra. Ravarino era periodista y algunas veces había contactado a Guerin para tener información de algún caso. Pero esta vez le pidió que lo defendiera en el juicio para probar la autenticidad de los dibujos.
La querella tuvo lugar entre 1996 y 2004. "Se probó que Cristiano y Bacon se conocían. Luego se probó que los dibujos eran parte de la relación entre ambos. Y los peritajes también examinaron la firma del artista en los dibujos, el papel y el diseño, comparándolos sobre todo con sus pinturas", contó a LA NACION Guerin, quien escribió un libro, La punta del iceberg , que da cuenta de todo el proceso judicial. Y comentó que estos dibujos cuestan hoy entre 100.000 y 500.000 euros cada uno.
Para Lucie-Smith, los dibujos de este grupo son "los más interesantes y los más ambiciosos" de la producción de Bacon porque, por ejemplo, no son bocetos, sino dibujos finales. El conjunto que se verá en nuestro país incluye dibujos de 70 x 100 cm, están hechos con lápiz entre los años 80 y su muerte, y presentan figuras humanas con esa línea deformada y esa expresividad entre grotesca y de inquietud que caracterizan su figuración. La muestra, titulada "La punta del iceberg", se podrá ver hasta el 19 de agosto.