Legisladores de varios bloques del Senado y el Gobierno desestimaron la alternativa de una consulta popular; hoy se reanuda el debate
La propuesta de la Iglesia Católica de convocar a un plebiscito para que la ciudadanía se pronuncie sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo no encontró eco en el Senado, que continuará discutiendo esta semana el proyecto de ley, que ya aprobó la Cámara de Diputados, con la mira puesta en el próximo 14 de julio, cuando está previsto que la iniciativa llegue al recinto. La Casa Rosada también descartó la alternativa de una consulta popular.
Si bien en la Cámara alta hay cinco proyectos presentados en favor de un plebiscito, la mayoría de los senadores consultados se manifestaron en contra de someter el matrimonio gay a la expresión del voto de la ciudadanía.
"Según lo acordado, el proyecto se tratará el 14 de julio y en el Senado tuvo un tratamiento responsable, así que no veo necesaria la convocatoria a una consulta popular", opinó en diálogo con LA NACION el socialista Rubén Giustiniani (Santa Fe).
Por su parte, la porteña María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica) fue terminante: "Los derechos no se plebiscitan, eso es discriminatorio". También desde el oficialismo se rechazó de plano esa posibilidad. "No estoy de acuerdo, considero que éste es un debate muy importante que está en el ámbito del Senado y es tarea de los representantes del pueblo tratarlo", dijo Miguel Pichetto, jefe de la bancada kirchnerista.
La propuesta de la Iglesia encontró oposición, incluso, en la titular de la Comisión de Legislación General, la peronista disidente, católica militante y opositora al matrimonio gay Liliana Negre de Alonso (San Luis). "El 6 de julio, la comisión emitirá dictamen y no hay ninguna posibilidad de que el dictamen incluya un plebiscito", afirmó la legisladora, desde Mendoza, donde ayer presidió una reunión de la Comisión de Legislación General.
Pocos respaldos
La comisión volverá a reunirse hoy en el Senado, en doble turno, a las 10 y a las 16, con la presencia de juristas -entre ellos, dos ex miembros de la Corte Suprema, Rodolfo Barra y Augusto Belluscio- y representantes de diferentes credos religiosos.
Una de las pocas voces que se manifestó en favor de la consulta popular fue la de la peronista disidente Sonia Escudero (Salta), quien justificó la necesidad de someter el tema a un plebiscito por el profundo impacto social y jurídico que tendrá la iniciativa. "Sería importante someter el tema a una consulta popular, porque entiendo que esto implica un cambio muy profundo en la sociedad", opinó la legisladora.
Sin embargo, Escudero dio a entender que la consulta popular tiene pocas posibilidades de prosperar. "Lamentablemente esos proyectos deben ser discutidos en la Comisión de Asuntos Constitucionales, que ni siquiera los sometió a tratamiento", se quejó.
El pedido de los obispos también fue apoyado por el radical Mario Cimadevilla (Chubut), quien dijo que "es una idea que baraja no sólo la Iglesia, sino mucha gente en el interior del país", aunque planteó sus dudas sobre la legitimidad de una consulta que consistiría en "pedirle a la mayoría que opine sobre los derechos de una minoría".
Desde que el proyecto de matrimonio gay llegó al Senado, en la comisión de Asuntos Constitucionales ingresaron cinco proyectos de ley que reclaman una consulta popular para dirimir la consagración por ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, que fue aprobado por la Cámara de Diputados en los primeros días de mayo último.
Hasta el momento, el kirchnerista Nicolás Fernández (Santa Cruz), presidente de esa comisión, ni siquiera lo puso en el temario de la comisión.
La Casa Rosada, por su parte, tampoco está de acuerdo con la propuesta de definir a través de un plebiscito si se habilita el matrimonio para personas del mismo sexo.
Dos altas fuentes oficiales dijeron a LA NACION que la postura de la Casa Rosada ya la fijó el ex presidente y diputado Néstor Kirchner, que fue especialmente a votar (la única vez que lo hizo desde que asumió) a favor de la ley.