Emotivo reclamo por el chico asesinado por dos motochorros
Más de 500 personas, la mayoría jóvenes, estuvieron donde mataron a Sartori, en Palermo
"Saber que se puede. Querer que se pueda. Quitarse los miedos. Sacarlos afuera..." fue uno de los "himnos" populares que entonaron para pedir justicia, ayer y bajo una intensa lluvia, cerca de 500 personas, en su mayoría adolescentes, en la entrada del Hospital Militar, sobre la avenida Luis María Campos, en Palermo.
Sobre esa arteria, el miércoles pasado, murió Agustín Sartori, de 18 años, al ser atropellado por dos motochorros que huían tras haber asaltado a tres mujeres que viajaban en dos autos.
La pacífica manifestación comenzó a las 17.30 y duró unas dos horas. Fue organizada por los amigos del joven rugbier a través de la red social Facebook apenas 24 horas antes.
Los primeros en llegar fueron los amigos, alumnos del colegio Damaso Centeno de Caballito, al que asistía el joven, y compañeros del club Centro Naval que llevaban carteles, velas y flores. Poco a poco se sumaron vecinos de la zona que decidieron apoyar el reclamo de los centenares de jóvenes que permanecieron casi todo el tiempo en un respetuoso silencio.
El primer sonido que se escuchó en la tarde, justo cuando comenzaba a llover, fueron los aplausos que, en pocos segundos, retumbaban por la avenida que fue cortada al tránsito.
En el cruce de Luis María Campos con Matienzo, se ubicaron los jóvenes con sus velas encendidas y carteles que decían, entre otras frases: "Justicia por Coco", "Esto no es una sensación de inseguridad", "Justicia para Agustín y seguridad para todos los argentinos", y el que más se destacaba, que rezaba: "Que el Mundial no tape la realidad" en letras blancas sobre fondo negro.
Hubo más aplausos y se entonaron el himno nacional argentino, cánticos religiosos y nuevamente la famosa canción de Diego Torres, "Color esperanza".
Tres señoras se refugiaban debajo de un paraguas, sobre la avenida, y a pocos metros del conglomerado de personas, una de ellas no podía contener las lágrimas al escuchar a los chicos.
Las tres hablaron con LA NACION y dijeron que no conocían a Agustín Sartori, pero que sus hijas sí y que estaban allí para reclamar seguridad en la zona.
"Son muy pocos los policías que se ven por estas calles. Los arrebatos son habituales y los motochorros también. En los últimos años, esto creció mucho. Estamos desprotegidos", explicaron entre las tres mujeres.
Hace pocas semanas, fue asaltado el restaurante situado en Luis María Campos y República de Eslovenia, mientras que tres colegios de la zona debieron colocar cámaras de seguridad ante una sucesión de robos.
Por otra parte, los amigos del joven atropellado clamaron por justicia y repartieron volantes, que decían: "Si viste algo de lo que le hicieron a Coco el 23/06, acercate a la comisaría 31a. Necesitamos testigos".
Pasadas las 19.30 y cuando la lluvia intensa llevaba más de una hora los manifestantes comenzaron a abandonar la zona. Se retiraron en silencio, empapados, con la mirada vidriosa y una expresión triste: comenzaba el primer fin de semana que pasarían sin su amigo.