México padece el trauma de no poder avanzar a los cuartos de final; Gerardo Torrado asegura: A la Argentina hay que jugarle a muerte y ganar como sea.
JOHANNESBURGO.- Al abandonar la ruta principal comienza lo peor para el motor del auto. Son cerca de dos kilómetros, casi siempre con el cambio en primera. La marcha es lenta y siempre hacia arriba. La escenografía sufre una abrupta metamorfosis porque después de atravesar Joburg, el plomizo brazo económico de Sudáfrica, la reserva natural en la que vive México propone un remanso. En la cima de una colina esperan los aztecas, pero eso no quiere decir que se sientan en las alturas. Al contrario, se percibe la tensión.
Hay algo de fastidio también porque los reproches acompañan al equipo del Vasco Aguirre. El enjambre de medios que rodea al Tri no confía en su espíritu mustio para darle pulseada a la Argentina. Entonces se mezclan las críticas periodísticas con los intereses comerciales y cuesta diferenciar si el disparo parte desde la convicción o desde el resentimiento porque el búnker azteca es más inaccesible de lo que desearían las grandes cadenas televisivas como Azteca y Televisa.
A Gerardo Torrado se lo nota en guardia en ese inmenso salón del hotel Thaba Ya Batswana, atrapante desde sus cuatro estrellas y enclavado en un bucólico resort ecológico. Pero para el volante de Cruz Azul, de 31 años, uno de los capitanes de su selección, no es momento para distraerse. Clava la mirada en cada interlocutor. Y cuando advierte que la pregunta pondrá en duda el carácter y la rebeldía de su plantel, no espera el final para comenzar a responder?
-Contra Argentina nos estamos jugando la vida, no hay mañana. Este partido hay que ganarlo para seguir avanzando y seguir con el sueño, y ante eso, créanme, la actitud no faltará.
-Contra Uruguay el equipo pareció aturdido, inexplicablemente desganado ante la adversidad?
-Tenemos por delante un encuentro muy bonito. Hay que disfrutarlo, pero especialmente jugarlo a muerte y ganarlo como sea. Es cierto que quizá contra Uruguay faltó determinación, pero cada partido tiene circunstancias que lo hacen único, hay distintos factores, tal vez teníamos la cabeza en lo que pasaba con Sudáfrica y Francia? Este partido contra la Argentina sólo nos pide concentrarnos en él. Y hay que ganarlo para seguir con el sueño. Así que repito: actitud no faltará.
El sueño al que se refiere el batallador Torrado ya no es el mismo de hace dos semanas. Cuando el plantel tocó suelo sudafricano, el 5 de este mes, la sensación era otra. Inmensamente más optimista. México acababa de ganarle a Italia en un amistoso y no faltaban lecturas aceleradas que depositan al Tri en la final del 11 de julio. Semejante predicción tomaba impulso en la integración de un plantel que reunía a los sobrevivientes de la vieja guardia (Rafa Márquez, Osorio, Torrado, Cuauhtemoc Blanco) con el ala renovadora que se consagró en el Mundial Sub 17 de 2005, como Giovanni Dos Santos, Carlos Vela y Efraín Juárez.
Hoy la realidad repartió de nuevo las cartas y la ilusión se recorta. ¿Cuál es? Al menos clasificarse para los cuartos de final de una Copa del Mundo que no se juegue en México. Nunca lo consiguieron, salvo en 1970 y 1986, cuando como anfitriones pudieron filtrarse hasta esa etapa. Pero para lograrlo?, otra vez aparece la Argentina. Igual que en 2006, la misma instancia. ¿El mismo verdugo? Si no es en su país, México nunca alcanza el quinto partido mundialista.
-¿Por qué México podría eliminar a la Argentina?
-Porque hemos mostrado argumentos, como el buen trato del balón, un juego agresivo y recuperar la posesión de la manera más rápida posible, cuando lo perdemos, para volver a atacar.
-Pero los favoritismos apuntan a la Argentina.
-México también es un rival fuerte por el trabajo que ha hecho la selección y hombre por hombre se ha ganado el respeto, obvio que ahora hay que plasmarlo en el campo de juego.
-¿Intimida Argentina, especialmente por su poderío ofensivo?
-Contra un rival como Argentina hay que estar muy concentrados, porque tiene gente desequilibrante en ataque y sabe defenderse bien. Por lo que he podido ver, yo diría que es un equipo equilibrado.
El que hace equilibrio es Torrado cuando contesta. Como si tuviera que callar lo que realmente piensa porque es una de las banderas de México. Debutó en su selección en 1999? ante Argentina, y reemplazó a Pavel Pardo el día de la eliminación de Alemania 2006. Ya suma 113 encuentros con el Tri y es uno de los capitanes del Vasco Aguirre, que en otra decisión urticante rota el brazalete entre Rafa Márquez, Temo Blanco y precisamente Torrado. Supuestamente, a Gerardo le tocaría llevarlo pasado mañana en el Soccer City.
Anteayer, Guillermo Franco había sido elocuente para definir la actualidad de Messi. "Hay que pegarle un tiro para pararlo", bromeaba el delantero de West Ham en su descripción de la Pulga. "A Messi no lo voy a descubrir yo, es el mejor o uno de los mejores del mundo, aunque no sólo él es Argentina. Habrá que ser inteligentes y no volvernos locos, trabajar en conjunto para poder anular esa individualidad", analizaba Torrado. En esta, como en las otras declaraciones, dejaba la sensación de responder con el manual y no con las tripas. Se había esforzado por maquillar sus reales preocupaciones. Con el mediodía encima, el único aliviado era el motor del auto porque lo esperaba un reconfortante descenso.