Con siete cambios, pero defendiendo la impronta avasallante, la Argentina buscará asegurar la clasificación ante Grecia, desde las 15.30.
POLOKWANE.- Lo que está viviendo la Argentina en Sudáfrica lleva el impulso de las estadísticas redondas y la firma de su cañoneo ofensivo. El comienzo impetuoso entregó desbordes alentadores y otros por corregir, pero principalmente sirvió para llegar sin urgencias a la clausura de la zona frente a Grecia. El partido de esta tarde, desde las 15.30 de nuestro país, no tendrá la pimienta de lo definitorio. Ni la tensión de la intriga. Sólo un derrumbe futbolístico y una extraña combinación de goles pondría a la Argentina en la escalerilla del avión de regreso. Para resumirlo, apenas con un empate todo estará a salvo. La incertidumbre y la ansiedad quedarán para más adelante, cuando los octavos de final impongan la muerte súbita . El interés pasará por observar cómo una selección ampliamente renovada en sus nombres defiende esa impronta avasallante que hasta aquí ha atrapado tanto la atención.
Después de Nigeria y Corea del Sur, y aun transitando por baches, el seleccionado viene de crear nuevas expectativas y barnizar la ilusión en base a sus incursiones en ataque. Maradona decidió hacer equilibrio para cerrar la participación en el Grupo B: reservar algunas piezas sin resentir el potencial del equipo. Por eso estará Messi. Y aunque el tridente ofensivo cambiará de apellidos, no postergará el concepto ambicioso. La Argentina no quiere dilapidar el crédito que se ganó a partir de su arsenal intimidante.
La renovación la encarnarán Otamendi, Burdisso, Clemente Rodríguez, Verón, Bolatti, Agüero y Milito, siete variantes con relación a la goleada 4 a 1 de hace cinco días sobre los coreanos. Así lo quiso Maradona, que hundió el bisturí un poco más allá de lo imaginado. Acertó en cuidar a los amonestados Heinze y Mascherano, aunque la ausencia del capitán obligue como nunca a cuidar los retrocesos, un mecanismo que la Argentina no consigue aceitar. La selección sufre si no tiene la pelota, tiende a perder el hilo del partido. Recordemos que, aun en dos encuentros en los que fue nítidamente superior a sus adversarios, en el cierre del choque con los nigerianos y en el comienzo del segundo tiempo ante Corea extravió el control del juego.
Ya se había apuntado que el sorteo del Mundial le tendió una mano al seleccionado porque no sería muy exigido en el primer corte. Y que tendría que utilizarlo para ir entregando señales de evolución. Grecia parece otra escala para aprovechar. Al equipo del zorro Otto Rehhagel, el triunfo en la segunda fecha ante Nigeria le abrió una posibilidad impensada para clasificarse. Claro que hoy tendría que dar uno de los golpes más estruendosos del certamen y golear a la Argentina. ¿Cómo? Estará obligada a hacer lo que menos le gusta: arriesgar en ataque. Se siente más cómoda con los resultados cerrados y por eso ni esta tarde tomará la iniciativa.
No abandonará su cattenaccio , ese sello que lo condujo al título en la Eurocopa de Portugal 2004. Pero ese plantel, aunque queden algunos sobrevivientes, ya superó su fecha de vencimiento. Aquel ideario rocoso también se fue derrumbando, ni solidez les quedó a los griegos. Tienen buena altura, el volante central Tziolis prueba de media distancia con frecuencia, el técnico Giorgios Karagounis intenta atar las líneas y Theofanis Gekas o Angelos Charisteas asumirán la débil partitura ofensiva. Sorprendería si Grecia coloca dos puntas? y eso que necesitaría golear.
Entre tantos cambios, la formación argentina aparece apta para jugar y mover la pelota con Verón, Bolatti y Messi en su amplio radio de acción. También dispuesta a defender duro, especialmente con Otamendi, Demichelis y Burdisso. Preparada para cambiar el ritmo con Maxi Rodríguez y sorprender con algunas proyecciones de Clemente. Y, principalmente, siempre perfilada para el gol, en este caso con Milito y Agüero, que amedrentan tanto como Tevez e Higuaín. Al goleador de Inter y al Kun se les abre una magnífica oportunidad para demostrar que el banco les queda chico. Además, la sociedad entre Messi y Agüero habilita buenos augurios: ya advirtieron durante los últimos 15 minutos con los coreanos de lo que son capaces de hacer cuando salen a cazar juntos.
Quizás este equipo alternativo hasta exhiba una mejor fluidez de juego y se muestre más desenvuelto, pero el eje esencial es que no dejará de imprimirle a cada avance una asfixiante dosis de agresividad. Otras piezas, pero la misma idea de atropellar al rival de turno. Y reforzar esas señales amenazantes de las que hablan todos en Sudáfrica.
La formación argentina para hoy determina los debuts de tres jugadores como titulares en una Copa del Mundo: Nicolás Otamendi, Clemente Rodríguez y Mario Bolatti. Este último ya había ingresado desde el banco, en el último partido con Corea del Sur.
Con ganar o al menos empatar la Argentina se asegurará la clasificación para los octavos de final como primera del Grupo B. Eso tendría una ventaja: ya en la rueda por eliminación directa, probablemente ante México o Uruguay, jugaría el próximo domingo en el estadio Soccer City, en Johannesburgo, es decir que prácticamente no tendría que desplazarse. ¿Cómo puede quedar la selección de Maradona eliminada del Mundial? Con una extraña combinación de goleadas; por ejemplo, caer ante los griegos 3-0 y que Corea del Sur, en Durban, a la misma hora, también le gane por al menos tres tantos a Nigeria.