El Gobierno busca evitar que Sadous vaya al Congreso por las coimas
Taiana lo había autorizado; Timerman llegó ayer y analizó el tema con los Kirchner
Tras la ruidosa renuncia de Jorge Taiana al cargo de canciller después de una fuerte discusión con la presidenta Cristina Kirchner, el Gobierno analiza ahora la manera de evitar que el ex embajador en Venezuela Eduardo Sadous se presente a declarar en el Congreso, el miércoles próximo, por el escándalo de supuestas coimas en las exportaciones hacia aquel país.
Precisamente, el último acto de Taiana antes de presentar la renuncia fue autorizar a Sadous a asistir al Parlamento. Su sorpresiva salida ocurrió luego de una durísima discusión con Cristina Kirchner, quien acusó a Taiana de deslealtad por la decisión de permitirle a Sadous ir al Congreso y de haber filtradoinformación a Clarín sobre el monitoreo de la pastera Botnia.
El canciller designado, Héctor Timerman, asumirá pasado mañana, a las 11.30, y analiza cómo impedir el miércoles la concurrencia del ex embajador en Caracas a la Comisión de Relaciones Exteriores, que preside el peronista disidente Alfredo Atanasof, según fuentes del Gobierno.
La Casa Rosada teme quedar nuevamente en el centro del escenario político por el caso de las denuncias sobre coimas en los negocios con Venezuela y la particular relación bilateral con el régimen bolivariano de Hugo Chávez.
Timerman se negó ayer en forma terminante a hacer declaraciones ante dos llamadas de LA NACION. "No voy a decir nada hasta el martes", respondió secamente.
Sin embargo, trascendió que Timerman estuvo durante la mañana en la residencia de Olivos con la Presidenta; con el ex presidente y secretario general de la Unasur, Néstor Kirchner, y con el secretario legal y técnico, Carlos Zannini. De algunas reuniones participó el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.
Los voceros oficiales mantuvieron ayer un estricto hermetismo. Tal fue la orden que bajó desde la cima del poder político. Sin embargo, allegados al entorno de los Kirchner confiaron que el caso Sadous incomodó en extremo a la Presidenta con Taiana y que "podría ocurrir que el nuevo canciller revocara la autorización y le impidiera presentarse en el Congreso".
"No queremos un show orquestado por la oposición y el Grupo Clarín. Si tiene algo que decir, que vuelva a declarar ante la Justicia", señalaron ayer a LA NACION fuentes oficiales muy cercanas a los Kirchner. Se evaluaba así hacerle este planteo verbal a Sadous. Timerman sería el encargado de operar sobre el ex representante argentino ante Caracas. Sin embargo, el embajador está obligado ahora a comparecer ante el Parlamento y, para no hacerlo, necesitaría sí o sí una orden formal y por escrito. De lo contrario, Sadous quedaría incurso en desobediencia.
Este es el gran dilema en Olivos. Evalúan en verdad que esa orden escrita para revocar la autorización de Taiana tendría un altísimo costo político para el Gobierno y podría agigantar el escándalo. El efecto sería así contraproducente.
El caso se convirtió en un dolor de cabeza para la Presidenta. Y en su entorno aseguraban ayer que "no existe aún una decisión tomada".
De hecho, la oposición puso en aprietos a la Casa Rosada con un caso inesperado: adelantó ayer que citará al ahora ex canciller Taiana, para que explique las "diferencias y falta de apoyo" que invocó en su renuncia cuando en realidad siempre acató las directivas de la Casa Rosada.
En Balcarce 50 temían ayer que este caso le devuelva iniciativa a la oposición; hasta anteayer el protagonismo era del oficialismo.
En rigor, el escándalo no es nuevo. Sadous declaró hace dos meses ante el juez federal Julián Ercolini que en la época en la que era embajador en Caracas, en 2004, los empresarios que pretendían exportar productos a Venezuela debían pagar coimas del 15% que gestionaba el Ministerio de Planificación, dirigido por Julio De Vido. Y agregó que existía una "diplomacia paralela", que siempre perturbó a Taiana. Con su renuncia, el ex canciller exhibió a la luz sus diferencias con De Vido.
La discusión
En este contexto, el Congreso convocó hace dos semanas a Sadous, pero éste no obtuvo el permiso de la Cancillería. Taiana tenía orden del Gobierno de no autorizarlo. Sin embargo, al advertir que quedaba expuesto a una grave imputación de encubrimiento, Taiana le comunicó anteayer a Cristina Kirchner por teléfono que autorizaría al embajador, cosa que hizo tras esa discusión.
En este punto, la Presidenta lo acusó de "deslealtad" y le recriminó: "Tenés que ser leal como (el ministro de Economía, Amado) Boudou". El ex canciller replicó enardecido que tenía más historia que Boudou en el peronismo y que la lealtad no implicaba exponerse a acusaciones de obstruir a otro poder del Estado, dijeron las fuentes. Zannini debió llamar luego a Taiana para bajar el tono del portazo y quedaron en que éste sólo hablaría de "diferencias y falta de apoyo en la política exterior", agregaron.
La Presidenta también lo acusó de filtrar información al diario Clarín , con el que el Gobierno tiene un feroz enfrentamiento. De hecho, ayer comentaban en el kirchenrismo que funcionarios de segunda línea de los ministerios de Economía, Salud y Desarrollo Social fueron expulsados por suministrar información a ese diario sobre otros escándalos. No es casual tampoco que el sucesor de Taiana, Timerman, es un enemigo acérrimo de aquel grupo.
En este clima de crisis, allegados a Cristina Kirchner confiaron a LA NACION que ella también analiza la situación de la ministra de Defensa, Nilda Garré, apremiada por denuncias en Alemania sobre supuestas coimas a funcionarios de su área de parte de un directivo del astillero de ese país Ferrostaal AG. Esa firma le venderá cuatro patrulleros oceánicos multipropósito a la Armada. Existe un expediente abierto en la Oficina Anticorrupción.
También, en el kirchnerismo aseguran que De Vido, a instancias de Kirchner, podría ganar espacios en el futuro en el gabinete. En verdad, algunos cambios de ministros se barajaban en la Casa Rosada desde hace 25 días, tal como adelantó por entonces LA NACION.
Por ejemplo, el ministro de Planificación apadrinaría a sus hombres en la futura composición de la cartera de Relaciones Exteriores. Se comentaba que el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, seguiría en su cargo, afianzado por la relación con los Kirchner, al igual que el jefe de gabinete, Alberto D´Alotto. El propio Timerman sería una muestra del avance del ultrakirchnerismo.