El lunes de la semana pasada falleció el director teatral Conrado Ramonet, aunque también fue autor, maestro de actores y psicólogo. Ramonet comenzó su vida como teatrista en 1956, cuando ingresó al Nuevo Teatro, el mítico grupo conducido por Alejandra Boero y Pedro Asquini, primero como alumno, más tarde como ayudante de dirección y finalmente como director.
Entre las más de cuarenta puestas en escena que realizó se destacan La máquina de sumar , de Elmer Rice (1969); La cacería , de Eduardo Pavlovsky (1969); Ultimo match , de Pavlovsky, con Rodolfo Bebán, Enrique Pinti, Julio De Grazia y Elena Tasisto (1970, en el Teatro San Martín); Lysístrata de Aristófanes, con Alejandra Boero y Norma Bacaicoa (1974, en el San Martín), y Reíte Carlitos , de Carlos Antón (1982, en Teatro Abierto).
Más allá de su paso por Nuevo Teatro, Ramonet fue profesor en numerosas instituciones, como la Alianza Francesa, el teatro IFT y la Escuela Nacional de Arte Dramático. Y también dirigió compañías teatrales en Tandil, Trelew y Mar del Plata; de hecho, en esta ciudad fue uno de los fundadores del Taller Teatro Siembra, con la que su puesta de El burgués gentilhombre , de Molière, obtuvo el Premio Estrella de Mar al Mejor Espectáculo Marplatense de 1980/1981.
"El teatro es una actividad que me procura el mayor placer -motivo anterior al pensamiento-. Ya desde el punto de vista intelectual, pienso que es como todo el arte, una forma de conocimiento, una manera de indagar en la realidad del hombre. Los artistas dan la imagen más profunda del hombre. Lo político concreto es secundario, es uno de los modos de expresión del hombre", dijo alguna vez Ramonet.