En su primer discurso desde el Salón Oval, el mandatario exigió a la empresa británica que se haga cargo de todos los daños
WASHINGTON. Casi dos meses después del inicio de la peor catástrofe ecológica de Estados Unidos, el presidente Barack Obama emprendió ayer una nueva ofensiva contra British Petroleum (BP) y, en un encendido discurso en el Salón Oval de la Casa Blanca, advirtió que la compañía deberá hacerse cargo de todos los daños que provocó por su "falta de escrúpulos".
"Me reuniré con el presidente de BP y le informaré que deberá separar los recursos necesarios para compensar a los trabajadores y dueños de comercios que han sido perjudicados como resultado de la falta de escrúpulos de esta compañía", afirmó Obama, en referencia a los daños provocados por el gravísimo derrame de petróleo en el Golfo de México.
"Vamos a luchar contra este derrame con todo lo que tenemos durante todo el tiempo que sea necesario", declaró el mandatario, en su primer discurso pronunciado en el Salón Oval, un lugar reservado históricamente para crisis de extrema gravedad.
Para combatir la marea negra, Obama anunció la movilización de 17.000 miembros de la Guardia Nacional y llamó a los gobernadores de los estados afectados por el desastre a ponerlos a trabajar enseguida.
"Esta contaminación es ya la peor catástrofe ambiental que jamás haya visto Estados Unidos. Y a diferencia de un terremoto o un huracán, no es un acontecimiento específico que causa daños en cuestión de minutos o en pocos días", dijo Obama. "Se parece más a una epidemia, que nosotros combatiremos durante meses e incluso años", agregó el mandatario, para quien esta catástrofe tuvo un costo político muy elevado.
El 71% de los estadounidenses cree que Obama no ha sido lo suficientemente duro con BP, la empresa que operaba la plataforma que explotó en el Golfo de México el 20 de abril y desencadenó el derrame, según una nueva encuesta de Gallup publicada ayer por el diario USA Today.
Además, ocho de cada diez estadounidenses creen que el derrame puede dañar la economía norteamericana y provocar un alza en los precios del gas y los alimentos.
En un contexto en el cual la petrolera británica se convirtió en el blanco de todas las críticas, sus principales rivales dijeron ante el Congreso estadounidense que la catástrofe pudo haberse evitado si BP hubiera seguido las normas de seguridad de la industria.
"Creo que la investigación independiente mostrará que esta tragedia era evitable", dijo el director ejecutivo de Chevron, John Watson, en una sesión en la que también estaban presentes altos ejecutivos de titanes de la industria petrolera como ExxonMobil, ConocoPhillips y Shell, así como el director de BP para Estados Unidos, Lamar McKay.
En tanto, los pronósticos para el ecosistema del Golfo de México son cada vez más sombríos. Según los nuevos datos del gobierno norteamericano, el pozo de petróleo averiado descarga entre 5,5 y 9,5 millones de litros de crudo por día, es decir hasta 60.000 barriles cada 24 horas.
Esto representa hasta 3,1 millones de litros más de los que se estimaba hasta ahora, o sea 20.000 barriles más por día. La campana de contención colocada desde finales de mayo sobre el pozo averiado puede capturar alrededor de 18.000 barriles diarios.
Por ello, y bajo una fuerte presión de la Casa Blanca, BP desplegó ayer una segunda campana de contención, que podría retener entre 20.000 y 28.000 barriles diarios.
En su discurso de ayer, Obama estimó que en las próximas semanas se podrá recuperar "el 90 por ciento" del crudo que emana del pozo de BP.