Históricamente la gente ha disfrutado de comprar productos locales en los viajes, pero en los últimos tiempos esto se ha transformado en una tendencia firme que se ve en turistas, así como en aquellos amantes del diseño que quieren redescubrir lo que ofrece su país.
¿Qué buscan? Hallazgos que se alejen de lo seriado o lo masivo, y es ahí donde un país como la Argentina tiene mucho para decir.
Como decía, lo que empezó como un simple "shopping de viajero" se fue transformando en tendencia, y actualmente los turistas (que representan el 50% de los clientes de Elementos Argentinos) nos visitan buscando piezas únicas, nuevas o antiguas, que no sólo sean su recuerdo de su viaje a la Argentina, sino que también aporten esa cuota de calidez, exotismo y exclusividad que puede tener, para alguien que vive en Nueva York o París, una alfombra hecha en las montañas de Catamarca o en el desierto de Santiago del Estero. Como nos dijo una clienta, tener algo local y hecho 100% a mano es "el nuevo lujo".
Hasta tal punto es tendencia, que hay programas de televisión como Man shops globe , en el que el máximo comprador de la famosa tienda Anthropologie, de Estados Unidos, recorre el mundo visitando diseñadores y pequeñas tiendas con productos estrictamente locales. El año pasado estuvo en Buenos Aires, y en su visita al local nos comentó lo sorprendido que estaba con la variedad y la calidad del diseño de los productos que encontró en Buenos Aires.
Como plasmación de esta tendencia, les estamos mostrando en la galería el caso de la posada Los Juncos, de Bariloche. Su propietaria, Flavia Michelini –que es también quien se ocupó del diseño y la deco- nos acompaña en este recorrido:
"En esta antigua casona sureña de techo a dos aguas es tangible la mezcla de estilos. Totalmente remodelada y reciclada, en ella convive una atmósfera rústica de aires patagónicos, toques modernos y un flujo francés que se hace evidente en algunos muebles seleccionados.
El equilibrio se logra gracias a la combinación de los elementos que componen esta posada donde predominan las texturas naturales. Su decoración, sin dudas, parte del desafío de mantener la auténtica arquitectura del lugar: la casa está ubicada en uno de los rincones más pacíficos del lago Nahuel Huapí y tiene una vista inigualable.
El living de la posada está condimentado con toques autóctonos. En torno del centro del salón, donde tres bancos de madera improvisan una mesa ratona, se disponen varios sofás con distintos tapizados, sobre los cuales el sol de las tardes patagónicas se cuela a través de los ventanales decorados con pesados cortinados.
Además, el salón conserva una antigua salamandra que termina de darle clima al ambiente. Se eligieron materiales cálidos y nobles, como la madera y las telas que aportan distintas texturas; a la vez que guardan una clara relación con el estilo patagónico: fundas de cuero y de lana, mantas de algodón, canastos de mimbre y el dominio de los tonos ocres.
A lo largo de la vivienda se plantea un recorrido por los distintos grados de intimidad. En los dos pisos de esta casa se ubican cuatro habitaciones dobles y una suite con vestidor, escritorio, baño privado con bañera y ducha; y cinco ventanas que miran directo al lago y al bosque.
Los dormitorios conservan el estilo del lugar, pero con una atmósfera más serena, en la cual los colores y las texturas ayudan a recrear una estética intimista y, en algunos casos, hasta minimalista. Cada dormitorio logra transmitir un espíritu diferente. Colores vibrantes, edredón realizado con la técnica de patchwork, muebles patinados y una araña antigua forman parte de una misma habitación. Otras, mantienen un estilo moderno, con predominancia del color blanco y una decoración net.
Aunque toda la casa mantiene una vista abierta al jardín y al lago con ventanales que integran el exterior con el interior, los muebles en el jardín se presentan como una grata invitación a descansar al aire libre: una chaise longue y varios sofás repiten la misma ambientación que conserva el living de la posada."