La lesión de Verón y el bajo rendimiento de Jonás Gutiérrez obligan al DT a acomodar piezas, aunque no parece tener muchas variantes; se advierte el desbalance del plantel en algunas posiciones.
PRETORIA.- Cuando se confirmó la lista de 23 nominados para participar en la Copa del Mundo ya se habían señalado algunas descompensaciones, como la ausencia de laterales genuinos, la superpoblación de delanteros y el recortado mapa de volantes creativos. Diego Maradona delineaba un plantel desbalanceado en algunas posiciones y aquellas observaciones, prematuramente, quedan en evidencia y encienden una luz de alerta.
Con Corea del Sur, que se acerca como nuevo examinador del Grupo B, dos de los puestos más desatendidos son los que ahora le traen un problema al entrenador. La banda derecha y la conducción, plazas que iban a quedar a la intemperie si se presentaban inconvenientes, ya reclaman atención. Para otras regiones del campo, Maradona hubiese tenido respuestas directas, pero frente a la floja producción de Jonás Gutiérrez y la lesión de Juan Sebastián Verón, salta a la vista que la versatilidad de los elegidos y la distribución de las funciones tendrían que haber estado al frente del criterio de selección ante un torneo breve e intenso, que suele ser implacable con las distracciones. La contingencia justo ataca por un lugar descuidado.
El amistoso con Canadá tendió una trampa. Se sacaron conclusiones apresuradas de un adversario insignificante. Por hacerle espacio a Carlos Tevez, Maradona rompió su idea original de traer al Mundial un envase 4-4-2 y entonces reacomodó a Jonás Gutiérrez en una incómoda posición de lateral derecho. No volverá a ocurrir.
Como se apuntó varias veces, el técnico aprende a ejercer el cargo sin red. El daño ya está hecho: en el plantel no hay ningún lateral derecho auténtico, con oficio; entonces, si alguien debe recorrer esa zona, al menos que sea un jugador con agresividad para la marca. Todo indica que Nicolás Burdisso, un central reconvertido que con cierta habitualidad interpretó la función en Internazionale y Roma, se estacionará en esa zona de la cancha. La Argentina defendería con cuatro zagueros, idea que Maradona ya había confirmado después de ganarle a Alemania, en Munich, pero semanas más tarde desbarató.
Jonás subirá a la línea de volantes, su zona de influencia. Y desde aquí se abre un abanico de opciones, todas condicionadas a la evolución de Juan Sebastián Verón. Y antes de avanzar, conviene detenerse en la Bruja . Se intuía, y también se anticipó, que la exigencia del gran escenario mundialista le podía pesar a su físico de 35 años. Pero nadie se imaginaba que sería tan pronto. Dejó el partido con Nigeria a los 74 minutos por una contractura en el gemelo derecho; la molestia, en realidad, había aparecido el día anterior en los ejercicios con pelota detenida. La ecografía de ayer confirmó que no hay ninguna rotura fibrilar, pero el doctor Donato Villani prefirió abrir un margen de cautela. "Vamos a esperar las próximas 48 horas", alertó. Este compás extenderá la intriga por Verón hasta muy cerca del encuentro con Corea, el próximo jueves, en el Soccer City, de Johannesburgo. La primera lectura invitaría a reservarlo. ¿Y si se agrava y se transforma en un desgarro? La Bruja quedaría al margen de la Copa. Si se lo reserva contra los coreanos y el equipo gana, es decir, prácticamente con la selección clasificada para la próxima rueda, hasta también se lo podría guardar ante Grecia para que vuelva a escena recién en los octavos de final.
Aun con Verón, Maradona modificaría el esquema: la Bruja, junto con Jonás, Mascherano y Di María, lógicamente, más Messi, el entrenador tendría que resignar una punta. ¿Tevez afuera, el jugador del pueblo? En cambio, directamente sin Verón se desata el debate sobre quién sería su reemplazante. Tres opciones:
a) Nadie, es decir, que el ingreso de Burdisso sea justamente por el emblema de Estudiantes y el dibujo reinvente un 4-3-1-2, con Jonás, Mascherano y Di María; Messi; Tevez e Higuaín.
b) "Para jugar por Verón, tengo a Pastore", describió Maradona antes de partir para Sudáfrica. Hay que ver si se atreve a hacerlo contra el adversario más importante de la zona. Se trataría de armar un 4-3-2-1, con Jonás, Mascherano y Di María; Messi y Pastore cerca en la conducción, y una punta referencial. Atención que el cordobés siente mejor la ejecución que el titiriteo.
c) La última opción es que ingrese Bolatti por Verón, para diagramar un 4-4-2 y fortalecer el doble pivote junto con Mascherano. La posibilidad de diálogo de Messi se recortaría sensiblemente, porque ya no lo acompañarían ni la Bruja ni una de las puntas.
Todo este juego de especulaciones nace frente a la supuesta ausencia de Verón. Y como también se describió, ante la necesidad de reacomodar el lateral derecho, salta a la vista la desajustada conformación de algunas líneas del plantel. Cambiasso y Lucho González hubiesen aportado matices a considerar. También Aimar. Hasta José Sosa, que llegó a integrar la lista preliminar de 30 apellidos.
Ya es tarde para lamentos. Las soluciones hay que encontrarlas sobre la marcha. Un sello del ciclo que no iba a tardar en aparecer.