Los condominios son una alternativa diferente para vivir en Pilar. La oferta incluye desde monoambientes hasta triplex. El precio arranca desde los US$ 40.000 y las expensas oscilan entre $ 350 y $ 600.
En el 96 los desarrolladores del club de campo Pueyrredón de Pilar lanzaron una propuesta hasta el momento desconocida y que para algunos parecía insólita: vivir en un departamento, pero rodeado de un entorno agreste y con la infraestructura y el confort típicos del country.
El producto, contra cualquier pronóstico, fue un éxito. Las unidades se vendieron en poco tiempo y, además, sirvió como disparador para una de las tendencias más fuertes del mercado actual.
Hoy, a casi quince años, Pilar concentra más de 40 complejos que siguen la fórmula de “viviendas más pequeñas con amenities y espacios recreativos”. Y, además, de acuerdo a los datos manejados por los operadores inmobiliarios, la mayoría de las inauguraciones recientes corresponde a este formato.
“El gran cambio se dio en las últimas temporadas. Después de la devaluación eran contadas las opciones que estaban dentro de este grupo y desde 2006 cerca del 80 por ciento de los nuevos emprendimientos son complejos de departamentos con sectores de uso común”, explica el operador inmobiliario Cristián Mieres.
La otra cara de la moneda, por su parte, es que el público también cambió su preferencia y comenzó a elegir esta forma de disfrutar del verde. La broker Haydée Burgueño estima que casi la mitad de las operaciones realizadas corresponde a viviendas de dos o tres ambientes, dúplex, estudios o lofts, que son las opciones que componen los condominios.
“En la mayoría de los casos se trata de familias jóvenes, solteros, separados o matrimonios mayores, que quieren vivir en un lugar más tranquilo, sin tener que afrontar el mantenimiento de una casa con jardín y pileta”, agrega Burgueño.
¿Por qué elegir un departamento en Pilar? Las razones son variadas. Aunque los costos tienen la última palabra. “Los presupuestos suelen ser más bajos que en los puntos más cotizados de Capital Federal y del corredor norte del Gran Buenos Aires”, explica Mieres.
Algunos ejemplos para tener en cuenta: en las urbanizaciones que están en construcción, por ejemplo, hay monoambientes a estrenar desde US$ 40.000. Mientras que en Palermo o Belgrano las cotizaciones suelen partir desde aproximadamente US$ 50.000.
También hay que tener en cuenta que las opciones a estrenar y listas para mudarse se convirtieron en una alternativa muy atractiva para los inversores. “Brindan una renta alta y segura. En cambio, un lote genera gastos mayores y su revalorización puede demorar más tiempo”, agrega Haydée Burgueño.
El crecimiento de Pilar es otro de los ítems que contribuyó a este cambio. Nuevos paseos comerciales, infraestructura de servicios y una amplia oferta recreativa y deportiva acercaron al segmento que busca tener todas las comodidades a mano y que hasta hace un tiempo pensaban que la única opción era instalarse en pleno centro porteño.
A esto se suma que muchas industrias trasladaron parte de su personal al polo industrial de Pilar o a otras localidades cercanas a la Panamericana. Y, con esto, un gran porcentaje de ejecutivos decidió mudarse cerca de su trabajo.
Con precios más convenientes y un plus de servicios, los condominios se consolidaron y muestran una alternativa diferente para vivir en Pilar.