Traer un edificio centenario al presente, con las últimas tecnologías de climatización, sonido e iluminación y adecuarlo a las normas de seguridad presentes, fue una tarea milagrosa.
Atravesar muros y entrepisos, generar nuevas canalizaciones y adicionar refuerzos estructurales exigió máxima responsabilidad y cuidado, pues cada porción de cemento era un fragmento de historia que no podía perderse.
El arquitecto Leonardo Fernandez jefe de obra de Constructora San Jose tuvo a su cargo dirigir la mano obra y se ocupó especialmente de reforzar y restablecer los sistemas estructurales. Entre losdetalles, se refirió a los refuerzos realizados en la estructura metálica con fibra de carbono, que evitaron demoler piezas de alto valor historico. “Limpiamos la superficie de los perfiles para preparar el anclaje, luego se pintó con coligante para colocar la fibra y, de esta manera el refuerzo necesitó sólo dos milimetros de espesor. Asi los perfiles quedaron preparados para soportar nuevas cargas”, explicó. Al incorporar aire acondicionado en las salas, otro desafío técnico fue controlar el nivel de polvo en el aire para cuidar las teminaciones, los textiles y la remodelacion en general.
Respecto de las carpinterías el arquitecto Nestor Pamos se concentró en los reemplazos de ciento cinco puertas cortafuego italianas con sus accesorios, certificadas por normas europeas. También se modernizaron sesenta puertas históricas; en algunas hubo que colocar vidrios resistentes al fuego y para ello adaptarlas con contra vidrios y burletes. Un bastidor de acero inoxidable, con una malla inferior de protección, permitió utilizar el solado histórico de vidrio que se encuentra en el sector Viamonte del sexto piso. En otras aéreas hubo que reemplazar los vidrio antiguos por otros de seguridad. Los difusores de aire del cuarto y quinto piso, por su sección, no encontraban posición en un edificio pensado en otra época. Sin embargo, un rediseño de la losa y el agregado de un solado poliuretanico autonivelante consiguieron un lugar para estos conductos que hoy pasan desapercibidos dentro de la estructura.
La remodelación de los 24 grupos de baños estuvo a cargo del arquitecto. Mariano Márquez. Se hicieron nuevamente los plenos para el paso de cañerías, se cambiaron los accesorios y se reemplazaron o restauraron las placas rotas de mármol de carrara.
Finalmente, la coordinación de todos los trabajos de renovación tecnológica fue tarea del arquitecto Fabian Palermo, quien se ocupo del diseño, seguimiento, montaje de dichas instalaciones y la puesta en marcha de los sistemas electromecánicos y de detección de incendios que permitieron que el Teatro Colón pueda no solo mostrar una imagen joven sino también funcionar como un edificio del siglo XXI.