Con una bienvenida cálida, el seleccionado pone en marcha su sueño mundialista
El equipo argentino llegó hoy a Sudáfrica y se instaló en el Centro de Alto Rendimiento en Pretoria, donde fue recibido por estudiantes con banderas argentinas y sudafricanas; hubo un gran despliegue policial.
PRETORIA.- El tránsito se abrió en la avenida Burnett como cuando una lancha divide el curso del agua. Los dos ómnibus oficiales que trasladaban al seleccionado argentino perseguían la estela que dejaban las cinco motos de policía que encabezaban el recorrido. El despliegue era inmenso, tal vez algo exagerado. Se divisaba la silueta de Maradona, en el primer asiento, y apenas se veía el rostro de Messi, debajo de una gorra blanca. Un centenar de estudiantes de la Universidad de Pretoria flameaba banderas argentinas y sudafricanas a la vera de la calle. Era una bienvenida cálida, aunque lejos de ser multitudinaria y estruendosa. El desembarco simbolizó el campanazo de largada del sueño mundialista.
Otra etapa comienza hoy para el seleccionado con su llegada a Sudáfrica. Será un paso más hacia el debut del 12 de junio ante Nigeria. El plantel se entrenará en el gimnasio, con trabajos regenerativos y livianos, y no está previsto una conferencia de prensa oficial hasta el lunes, según informó un vocero de la AFA.
La delegación abordó el vuelo de línea SA227 y aterrizó a las 8.33 en el aeropuerto O.R. Tambo de Johannesburgo, desde donde recorrió en ómnibus los 60 kilómetros hasta el Centro de Alto Rendimiento de la Universidad de Pretoria, el lugar elegido especialmente por Maradona y Carlos Bilardo para la concentración. El predio guarda semejanzas con el del club mexicano América, donde se situó el plantel durante la Copa del Mundo de 1986.
La recepción oficial fue encabezada por el director del centro, Toby Sutcliffe, quien lució una bufanda celeste y blanca para la ocasión. En el aeropuerto los recibió el embajador argentino en este país, Carlos Sersale di Cerisano, quien con miembros de la Cancillería se ocupó de los trámites de migración de los jugadores. Fue curioso no observar hinchas argentinos, teniendo en cuenta que en Sudáfrica y sus alrededores viven 4000 familias, según datos proporcionados a canchallena.com por la embajada. Apenas se distinguió a una pareja que llegó cinco minutos después del arribo. "Fue raro que no hayan venido más argentinos. Somos muchos los que vivimos por acá", dijo Martín Suárez, un muchacho oriundo de Merlo, acompañado por su novia, Macarena Sanz, nacida en Chubut.
El blindaje al Centro de Alto Rendimiento fue casi perfecto. La policía cortó el paso a unos 150 metros del portón de ingreso, que fue cubierto con una lona verde. A los 20 efectivos de seguridad privada que contrató la Universidad de Pretoria, se le sumaron hoy los 45 agentes que dispuso la FIFA para cada uno de los 32 equipos participantes. Además, a este grupo, se agregaron los ocho miembros de la Policía Federal que viajaron hasta aquí.
Contaban diplomáticos argentinos que están radicados hace tiempo aquí, que operativos de seguridad de esta envergadura suelen desarrollarse en las visitas presidenciales. Tanto movimiento y despliegue alteró de a ratos la tranquilidad sabatina del barrio residencial de Hatfield. Sin embargo, sus vecinos, lejos de quejarse, se expresaron orgullosos de tener a la Argentina como huésped. "No es un problema, es un privilegio", dijo Carol Latter, una música que vive junto a su familia a dos cuadras del predio.