Cómo son los preparativos para uno de los espectáculos internacionales más importantes del año que estrena hoy
Cuando a un niño le piden que dibuje un circo, lo primero que hace, seguramente, es la carpa. Es que la carpa es el símbolo circense por excelencia. Y, a pesar de haber trascendido y superado al circo clásico, el Cirque du Soleil no ha prescindido de ese ícono. Al contrario, lo ha sabido llevar a su máxima expresión.
Se trata de una estructura que se eleva a partir de un mástil central de 24 metros de altura y 32 cm de diámetro y es sostenido por 140 vigas laterales levantadas entre las 150 personas que participan del "Big top raising", un pseudo espectáculo en que se van colocando las columnas en una carrera casi coreografiada (ver video). El resultado es el levantamiento de una carpa gigantesca, de 50 metros de diámetro, capaz de alojar a 2500 personas.
Pero como en todo circo, la carpa es sólo una parte, la que ve el público. En el detrás de escena está todo preparado para la convivencia de todas las personas que hacen Quidam, el espectáculo que el Cirque du Soleil trae este año a la Argentina.
Los artistas tienen que tener un lugar dónde prepararse antes de salir a escena, pero se sabe que la palabra "camarines" no aplica para el circo. Para tal función, está la "tienda de artistas". Allí se disponen colchonetas para que los acróbatas se entrenen, dispositivos de fisioterapia en caso de lesiones, vestuarios y un sector de maquillaje.
Es sabido que quien trabaja en un circo debe viajar por el mundo por tiempo indeterminado. Los que tienen familia, la llevan a cuestas en su travesía. Pero como la educación es fundamental, la troupe incluye profesores para los hijos de los artistas, y una de las tiendas del backstage del Cirque du Soleil está destinada a ser la escuela, a la que pueden asistir los niños y los jóvenes artistas que todavía no terminaron el secundario o los adultos que quieran aprovechar las clases.
En total, son 20 mil metros cuadrados los que se ocupan para la instalación del circo. Es que, además de las mencionadas carpas, hay que considerar el espacio para la entrada del público, la llamada "tienda de concesiones, que ocupa 900 metros cuadrados (no hay que olvidar que se espera una afluencia cercana a 2500 personas por función), la zona de las cocinas, que cuenta con 5 hornos profesionales para alimentar a todo el personal, las cabinas de taquilla y las oficinas para la parte administrativa.
Armar todo esto lleva cerca de una semana, y los técnicos deben ajustarse a extremas medidas de seguridad. "Un tornillo de 20 cm que caiga del techo en tu cabeza, te puede matar", explica Eduardo Salvo, coordinador técnico del "Big top raising", mientras reparte cascos y chalecos fluorescentes a los periodistas que caminan por el predio. "Para hacer los montajes usamos desde zapatos de seguridad hasta cascos. Hay un entrenamiento con una normativa de Estados Unidos muy compleja para la gente que trabaja en altura", dijo Salvo a lanacion.com. Sin embargo, aclaró que para el público no hay ningún riesgo: "Nuestro deber es garantizar la seguridad del espectáculo, y para eso tomamos todos los recaudos posibles en el armado de la carpa".
Por Silvina Ajmat
De la redacción de lanacion.com
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