En el Planetario de la Ciudad creemos que la ciencia no es una cuestión exclusivamente de científicos: detrás de prácticamente todo lo que nos rodea hay alguna forma de ciencia y tecnología. La heladera, el televisor, los insecticidas, las vacunas (una forma de tecnología que el lector seguramente tiene incorporada a su cuerpo) o la computadora son inventos relativamente recientes. Saber que somos una rama reciente de la evolución que hace sólo tres millones de años no existía, saber que la Tierra no está en el centro del Universo sino que es un planeta que gira alrededor de una estrella cualquiera del confín de una de las 100 mil millones de galaxias que forman el Universo nos dan una idea particular de nosotros mismos, del lugar que ocupamos en el mundo y de la potencia del conocimiento que nos permitió acceder a algo tanto más grande que nosotros mismos.
Gracias a la comprensión del mundo por medio de la investigación científica se ha logrado, por ejemplo, aumentar la expectativa de vida, viajar a la Luna, democratizar el acceso a la información vía a Internet y desarrollar capacidades que de otra manera hubieran sido imposibles. Se suele acusar a la ciencia también de muchos males de la humanidad, desde la polución hasta la muerte por armas de destrucción masiva, pero eso tiene más que ver con la ambición o la simple maldad humana que con la ciencia. Es que sin ciencia, sin, por ejemplo, el desarrollo del arado (una de las formas más antiguas de tecnología y probablemente la que más impacto haya tenido en la historia de la humanidad), ni los libros hubieran podido desarrollarse. imaginar un mundo sin ciencia es imaginar un mundo sin Shakespeare, sin Cervantes, sin Borges.
Por estas y muchas otras razones creemos que la ciencia tiene que avanzar no sólo en desarrollos de punta sino también en llegar a cada vez más gente. El conocimiento científico de todos es un arma que sirve para evitar engaños, para evitar explotación: quien comprende mejor el mundo necesita menos que otro se lo explique y es una persona más libre.
A esto es a lo que queremos dedicarnos en el Planetario y a lo que apuntamos.