Cuando en algún momento estoy sin viajes en el taxi y cercano a alguna plaza de nuestra ciudad, detengo el auto y camino por ella, viendo los monumentos, árboles y detalles que en general circulando desde un vehículo nos pueden pasar desapercibidos.
De a poco iré contando sobre algunas de estas plazas, plazoletas y parques que decoran nuestra ciudad y resultan auténticos pulmones verdes que no solo mejoran y oxigenan nuestro aire, sino que además se transforman en oasis para tomarse un ratito y disfrutar del paisaje que nos ofrecen y ayudan a ordenar nuestras ideas en el ajetreo cotidiano.
Hoy iniciaremos una breve recorrida por las hermosas Barrancas de Belgrano, actualmente un poco venidas a menos, pero habremos de suplir estas carencias con nuestros recuerdos de cuando eran un paseo obligado de las tardes domingueras para los belgranenses.
Esta plaza está compuesta por 3 manzanas, en las calles La Pampa, Virrey Vértiz, Avenida Juramento, Once de Septiembre, Echeverría y Sucre; y la forma de barranca obedece a que en ese sitio estaba la Calera, que había dado el nombre original al lugar y de donde se extraía la cal para las construcciones. Fue pueblo, ciudad, capital federal y luego barrio.
Belgrano debe su nombre en homenaje al General Manuel Belgrano.
Bueno, recorriendo las tres plazas que componen las "barrancas", nos encontramos con estatuas, monumentos, fuentes, plantas, entre otros elementos característicos.
Cuando era chico y también adolescente concurría mucho por allí y habían quedado en mi memoria los caminos serpenteantes y con algunos escalones en ellos, todos eran de ladrillos colorados, de un tamaño un poco superior a los comunes utilizados en la construcción de propiedades. Pero estos tenían una particularidad muy especial, como se muestra en la foto que ilustra la nota, estos ladrillos además de la forma con una depresión interior llevaban una leyenda en bajo relieve: "San Isidro".
Resulta que eran fabricados en una planta que poseía Obras Sanitarias de la Nación en la vecina localidad de San Isidro, sobre la Avenida Centenario y Avenida Tomkinson; en ese predio se almacenaban el cloro y el azufre que utilizaba esta empresa y también estaban los hornos de barro para la elaboración de los ladrillos en cuestión.
Fue con estos que originalmente se hicieron los caminos y las veredas de las barrancas de Belgrano, al transcurrir tantos años y tantos transeúntes sobre ellos, estos se fueron deteriorando y muchos fueron reemplazados por ladrillos comunes o por solados de cemento en algunas veredas, que le han quitado el aspecto original.
En las barrancas de Belgrano podemos apreciar y que en una próxima nota habré de contar las estatuas del Mariscal Antonio José de Sucre; Diana la cazadora; un aljibe; la Dama del Cántaro; la fuente Mihanovich o de los Delfines; la replica de la estatua de La Libertad; un retoño del Pino de San Lorenzo, a cuya sombra el General San Martín escribiera el parte del combate librado; un monolito que recuerda la iglesia que allí existió para los obreros de La Calera; el Mastil; la gigantesca Magnolia y tantas otras cosas.
Aprendamos a mirar y disfrutar nuestra ciudad.
Será hasta nuestro próximo encuentro.
Tal como comentaron los lectores la foto publicada corresponde al Edificio Otto Wullf, que está ubicado en la esquina de Avenida Belgrano y Perú. A principió del otro siglo funcionó allí la sede de la representación del imperio Austro-Húngaro, tiene ocho atlantes en su frente que sujetan una importante cornisa y simbolizan algunas de las profesiones que participaron en la construcción del edificio: herrero, carpintero, albañil, forjador, aparejador, escultor y en la ochava, el arquitecto y el jefe de obra.
Además en la parte superior hay figuras de la fauna argentina y toda la estructura está rematada con dos cúpulas, que se encuentran una mas adelante que la otra y que representan a el Emperador del Imperio Austro-hungaro y la otra a la Emperatriz, la recordad "Sissi".
Este edificio tuvo el privilegio cuando se construyó en ser el mas alto de nuestra capital.