En su entorno explicaron que Cristina Kirchner buscó no saturar en los actos del Bicentenario
En medio de peleas por asistencia y desplantes de última hora en los actos del Bicentenario, la presidenta Cristina Kirchner sorprendió ayer cuando desistió de ir al desfile militar al que había anunciado que concurriría como señal para reinsertar a las Fuerzas Armadas en la vida política e institucional. La explicación oficial consistió en que la jefa del Estado buscó "no saturar" con su presencia la sucesión de actos patrios.
"Habrá infinidad de actos [hasta pasado mañana], y la Presidenta no quiere saturar con su figura", dijo a La Nacion una alta fuente oficial.
En tanto, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, añadió anoche a La Nacion que "nunca estuvo previsto el desfile: ella abrió los festejos y estará en el final".
La intempestiva decisión de no asistir a la gala de reinaguración del Teatro Colón, por una pelea política con el jefe del gobierno, Mauricio Macri, enrareció el clima de los festejos. De allí que surgieron muchas versiones sobre su sorpresiva ausencia ayer en la parada castrense del Paseo del Bicentenario.
En la Casa Rosada negaron anoche a La Nacion que Cristina Kirchner hubiera recibido una llamada de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. Según esos rumores, la dirigente le habría sugerido que su presencia con militares hubiera sido un mensaje contradictorio hacia las organizaciones de derechos humanos.
Desde la izquierda y desde esos organismos, aliados principales del Gobierno, subsiste aún un espíritu refractario a congeniar con las Fuerzas Armadas.
"Operación reinserción"
Cinco funcionarios comentaron a La Nacion que desde hace tres días se sabía, puertas adentro de la Casa Rosada, que la Presidenta no iría al desfile militar. Sin embargo, Balcarce 50 había informado exactamente lo contrario.
La Presidenta alienta lo que sus laderos dieron en llamar "la operación de reinserción en la sociedad de las Fuerzas Armadas". Pero su sorpresiva ausencia podría sembrar confusión en sectores castrenses.
El Gobierno quiere instalar ahora la idea de que la etapa de purga entre los militares por los crímenes de los años 70 debe dar paso a una reintegración a la comunidad. Las futuras misiones militares se centrarán en la asistencia en emergencias, catástrofes, inundaciones o crisis sociales. Aunque esto no convence en sectores castrenses.
Finalmente, la delegación oficial fue encabezada por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, más cercano a las FF.AA. y resistido en los sectores de izquierda.
También asistieron el gobernador Daniel Scioli; los ministros de Defensa, Nilda Garré; del Interior, Florencio Randazzo, y de Industria, Débora Giorgi; el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, y el subsecretario de la Presidencia, Gustavo López.
En tren de no saturar con su figura, Cristina Kirchner tampoco iría mañana al estadio de River Plate, donde jugarán los seleccionados de la Argentina y Canadá.