Habrá actos solemnes, funciones especiales y largos discursos. Sin dudas, la agenda política de esta semana estará marcada por los festejos del Bicentenario.
La semana del mayo revolucionario de 1810 marcará a fuego a oficialistas y opositores. Sin embargo, en las últimas 48 horas quedó en claro que es la ciudadanía que en forma espontánea y pacífica impuso el mayor desafío a la dirigencia política: las imágenes de más un millón de personas festejando el Bicentenario en la Avenida 9 de Julio deberá ser todo un llamado de atención para aquellos que viven de la polémica y el agravio como eje central de la construcción política de la democracia. Sólo la lluvia de anoche frenó a la muchedumbre que salió a las calles para expresar su devoción por los festejos patrios.
La imagen pacífica de las calles contrastó con el ánimo bélico que impera tanto en la oposición como en el oficialismo en esta semana de Mayo. La gente festejó hasta que la lluvia lo permitió. Hubo hasta aplausos espontáneos al desfile militar de 5000 soldados que culminó en la Plaza de Mayo. Ni Mauricio Macri, ni los Kirchner o el resto de la oposición parecen estar hoy a la altura de esas circunstancias y el ánimo que impera en la ciudadanía. La rencilla entre el jefe de gobierno porteño y el matrimonio presidencial por necesidad de protagonismo y de palcos está muy por debajo de la calidad de vida democrática a la que aspira hoy la gente, tal como lo expresaron ayer en las calles porteñas cientos de ciudadanos. La pregunta que se hace Tomás Abraham resulta atinada para comprender este desafío que le impuso la gente a la dirigencia política: "¿Cómo vamos a pensar en construir un futuro si ni siquiera se puede llevar a cabo una evocación colectiva en memoria de aquellos hombres de Mayo que nos legaron para las generaciones venideras las primeras luces de esperanza de un mundo nuevo?", reflexionó el filósofo en las páginas de La Nacion.
Hoy se hará el acto del gobierno porteño en el Teatro Colón, donde el tema central no será la imponente restauración edilicia que se hizo de ese monumento histórico y simbólico del país, sino que los comentarios rondarán en la ausencia de la Presidenta y sus peleas con Macri. Una lástima. Mañana se desarrollarán los dos Tedeum más importantes de la jornada de Mayo: uno será en la Catedral de Buenos Aires con el cardenal Bergoglio a la cabeza y el otro será en la Basílica de Luján donde Cristina Kirchner será la visita central. También habrá actos de piqueteros antikirchneristas y de líderes pro-oficialitas en algunos puntos del país. Una fotografía del fraccionamiento político que hoy transcurre en la cima del poder. Y, por supuesto, una imagen que dista del clima de armonía y consenso que reclama la ciudadanía para estos días.