Continuaría esta semana la volatilidad en la zona del euro, mientras que en la plaza local la atención seguirá en el canje de deuda
No fue suficiente la recuperación que mostró el mercado bursátil el viernes. De nada sirvió el impulso proveniente del exterior que intentó tapar cuatro días consecutivos de malas noticias, cautela, temor y pesimismo. La realidad ya había golpeado a los mercados, incluso el local, y de poco sirvió la reversión, que se asemejó más a un leve rebote que a una suba real motorizada por interés en apostar a una recuperación.
Desde el lunes, una avalancha de informes negativos sobre Europa, sumada a flojos datos sobre la recuperación de la economía de los Estados Unidos, terminó por delinear un escenario decididamente adverso para los inversores. Ello generó una huida masiva de las diferentes bolsas, que derivó en derrumbes que alimentaron la aversión al riesgo.
La consecuencia fue que el petróleo, el euro y, en el plano local, el índice Merval alcanzaron su menor valor en lo que va de 2010. Y como muestra del temor, ni siquiera el oro llegó a servir de refugio, tal como había ocurrido en las semanas anteriores.
Otra vez los datos negativos tuvieron más impacto. Incluso algunos que salieron muy bien pasaron inadvertidos, a pesar de ser clave. En esta clasificación entra la inflación minorista de los Estados Unidos, que estuvo por debajo de lo esperado y confirmó la expectativa de la Reserva Federal, la presión de los aumentos de precios está quedando atrás y ayuda a descomprimir la situación. Sin embargo, sigue pendiente una mejora en el mercado laboral. Como contrapartida, el índice de indicadores líderes, que intenta anticipar el crecimiento, cayó sorpresivamente 0,1% en abril.
Justamente la Fed contribuyó al mal clima con las minutas de su última reunión. Aunque algunos consideraron que los directores de la autoridad monetaria se mostraron más positivos, una lectura lineal muestra el temor a que la crisis que se inició en Grecia tenga más ramificaciones. "La escalada de la crisis griega está pesando sobre las condiciones financieras y la confianza en la zona euro", sostuvieron Ben Bernanke y el resto del directorio. Y agregaron: "La recuperación de EE.UU. perderá fuerza si no hay un avance sustancial en la creación de empleos".
Desde Europa también contribuyeron, y mucho, a generar pánico. Si el euro se mostraba débil contra el dólar, terminó de derrumbarse luego de que Alemania decidió prohibir la venta en corto al descubierto de 10 acciones de bancos y aseguradoras y de bonos soberanos de la zona euro. La medida fue, para los mercados, una confirmación de que el margen de maniobra se está achicando y de que las autoridades de la región no logran encontrar una salida a la situación.
Localmente, el escenario lucía más despejado, hasta que se conoció la poca aceptación que tuvo el canje de deuda en default en su primera etapa (la de los inversores mayoristas). La adhesión fue de apenas 45%. Desde que el ministro Amado Boudou hizo el anuncio se comenzó a apuntar a un piso de aceptación total de 60%, muy por debajo de lo previsto originalmente. De todos modos, el Gobierno seguirá planteando la operación como un éxito, aunque las calificadoras de riesgo ya advirtieron que la nota de la Argentina no sufrirá modificaciones con ese nivel de adhesión.
En este contexto, el índice Merval volvió a cerrar la semana con pérdidas: cedió 4,03% al finalizar el viernes, en 2123,62 puntos. Solamente un papel (banco Macro) de los 15 que componen el principal indicador bursátil cerró la semana en alza.
Ahora las dudas quedaron en la reacción que tendrán los mercados globales en la semana que se inicia, en la que sobresale la difusión de algunos datos que hablarán sobre el crecimiento de los EE.UU. y el nivel de consumo, uno de los pilares de la economía.
Incluso podrían influir algunos informes que sorprendieron, como el de Pictet & Cie, el mayor banco privado de Suiza, que recomendó a sus clientes europeos que compren acciones de EE.UU. por primera vez en cuatro años, debido a la expectativa de que el euro recuperará la paridad con el dólar. La entidad indicó cambiar las inversiones en euros a oro, comprar deuda de mercados emergentes y acciones de Estados Unidos. "No hay pánico, pero hay temores, temores reales sobre el futuro del euro como moneda de reserva. Hace unos meses ni siquiera era un tema; ahora es un cambio de paradigma", sostuvo el director de inversión Yves Bonzon.