A full delante y detrás de las cámaras, Celina Font esta vez decidió actuar entre mesadas. Con su receta de verdes y jamón se destacó en el papel de cocinera.
"Los sabores más típicos vienen de la infancia", dice la actriz Celina Font. "El recuerdo más vívido que tengo es el de la panadería de mi abuelo, en Rosario, con el horno a leña, el espectáculo de las llamas ardiendo y la pala de 15 metros que usaba para dar vuelta los panes."
Un colorido espectáculo. ¿Cómo siguió la historia?
Mientras vivimos en Rosario mi mamá, Myriam Tarragó, se ocupaba de la cocina, hacía unos riñoncitos al vino blanco deliciosos. Pero después nos trasladamos a Ecuador. Allí cambió todo, los sabores eran muy definidos, con mucho cilantro, una hierba que con el tiempo aprendí a apreciar. Había camarones gigantes, langostas, el tema de los frijoles, fue todo muy fuerte.
¿Por qué el traslado?
Mi madre es arqueóloga y fundó la Escuela de Arqueología de Guayaquil. Era un gran desafío y toda la familia la siguió. Cuando volvimos a la Argentina, a mi papá, Edgard Font, se le despertó la pasión por la cocina. Especialmente los domingos, preparaba pescados a la parrilla.
¿Y usted, qué cocina?
Hago ñoquis, pescado al vapor, tartas de vegetales y mi gran especialidad: fusilli con salmón ahumado.
Y en lo profesional, ¿cómo aparece su interés por la actuación?
Empecé estudiando Bellas Artes y poco después frecuenté el taller de teatro de Carlos Gandolfo, que me ayudó a vencer mi timidez. Allí supe que no iba a ser pintora. Me puse a estudiar otras cosas, danza, acrobacia, baile, canto, dirección de cine...
¿Cuando arrancó con la tevé?
Me tocó hacer la telenovela Alen luz de luna, con Gustavo Bermúdez; para ese rodaje me fuí a vivir un año al sur. Después llegó Ricos y famosos, Campeones, El conde de Montecristo... Este mes empiezo a rodar una película dirigida por Daniel Bustamante que se llama Andrés no quiere dormir la siesta, con Norma Aleandro. Además, terminada mi carrera como directora de cine, voy a presentar mi primer cortometraje, No hagas el amor en primavera.
Vaya curriculum. Pero ahora le llegó el turno a la cocina.
De acuerdo. Con Patricio Azulay y Néstor Orregó, del restó Azulay, voy a hacer ensalada de verdes con peras y jamón crudo.
Lo que lleva
hojas verdes (lechuga, rúcula, radicheta y espinaca). 100 GRAMOS DE CADA UNA
peras acarameladas. 2
manteca. 1 CUCHARADA
azúcar. 1 CUCHARADA
jamón crudo cortado a cuchillo. 2 TAJADAS
semillas de sésamo tostadas. 1 CUCHARADA
aceite de oliva, aceto balsámico, sal y pimienta. A GUSTO
El chef había lavado y condimentado las hojas. Celina cortó las peras en láminas verticales, las doró en una sartén con la manteca y el azúcar y reservó. Para terminar, colocó el jamón sobre la ensalada, después las peras y las semillas, y condimentó. Entonces invitó a probar. El Ollas no se hizo rogar, ni se resistió al chardonnay helado que fulguraba en las copas.