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Una vuelta por la ruta de los licores
El mapa de los licores más típicos en una muestra. También las fórmulas para hacerlos en casa y disfrutarlos en el otoño.
Los licores caseros se asocian a cocina de abuela, sin embargo no hay generación que pueda privarse del placer de beberlos. En todas partes del mundo estas fórmulas repiten un antiguo aprendizaje: el de fermentar frutas y plantas para obtener bebidas. En un principio tuvieron valor medicinal y luego se les sumó el del placer. En la cuarta edición de la exposición Caminos y Sabores, que tendrá lugar desde el 10 al 13 de julio en el predio de la Rural, se podrán degustar y conocer diferentes tipos de licores que combinan materias primas naturales con recetas tradicionales y un proceso artesanal, algo así como un mapa de los licores de la Argentina. Los que se dan a conocer en esta expo son descendientes de aquellos tan lejanos que producían en la Edad Media los árabes, cuando diseñaron el alambique para destilar vino y al espíritu del vino lo llamaron al-kohol, porque lo asociaban al polvo con el que las mujeres destacaban sus ojos. Dicen que después de largas pruebas se obtuvo un líquido que quemaba las gargantas: así nació el aguardiente. En el Renacimiento en todas las casas se maceraban frutas, hierbas y flores. Las familias ofrecían su fórmula, aunque las más famosas fueron las que tenían origen conventual, como la del Benedictine, creada por los monjes en 1510. Victorio Petrossino explica que un viajero puede hacerse una idea de los productos típicos de cada zona a través de sus licores, porque éstos suelen hacerse con lo representativo del lugar. En el sur los hay de frutos rojos o para el invierno, de chocolate; en el litoral y en norte se consume el de cítricos; en Cuyo el de vino y en la pampa, los lácteos. Usan como base el alcohol (apto para consumo humano) o algún destilado más un almíbar.
Licor de naranja
Cómo se hace:
Lavar bien 8 naranjas muy jugosas y de cáscara gruesa y 2 limones y dejarlos secar al aire
Rallar la cáscara de toda la fruta (sólo la parte amarilla, porque la blanca es amarga); cortar en 2 partes las naranjas y los limones y extraer su jugo. Verterlo en un frasco de cierre hermético, sumar las cáscaras ralladas, 1 cucharadita de clavos de olor y 1 de vainilla en polvo
Cubrir con 1 litro de alcohol fino (apto para consumo humano) y cerrar herméticamente. Llevar a un lugar fresco y oscuro, y dejar reposar una semana, agitando el frasco unas dos veces por día
Hacer un almíbar: disolver 500 gramos de azúcar en 2 vasos de agua y cocinar a fuego bajo, removiendo siempre; cuando se formen las primeras burbujas sobre la superficie, apagar y dejar enfriar. Sumar el almíbar al frasco, mezclando ambos líquidos
Dejar reposar un mes y medio, agitándolo cada tanto. Filtrarlo con un colador de trama cerrada (o un trozo de gasa) y envasar. Dejar reposar de 2 a 3 meses antes de consumir.
Licor de chocolate
Cómo se hace:
Hervir 1 litro de leche con 150 gramos de chocolate rallado, 150 de azúcar, 50 de cacao, 25 de almidón de maíz disuelto en 1 pocillo de agua y 1 chaucha de vainilla. Hervir 2 minutos, revolviendo. Retirar del fuego. Revolver hasta que se enfríe
Agregar 250 cc de alcohol fino y revolver. Envasar. Dejar reposar 30 días antes de beber.
Fuente
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