Tras la dura batalla física, en Montpellier, ante Francia (9-15), el seleccionado argentino arribó este mediodía a Dublín para el test del próximo domingo, ante Irlanda; Fessia y Fernández Lobbe, los más golpeados, ya comenzaron los trabajos con los kinesiólogos;
DUBLIN, Irlanda.- La capital de Irlanda recibió a los Pumas en uno de sus días típicos: con un cielo gris y una lluvia tenue. Condimentos que hicieron del domingo un día particularmente atractivo para quedarse en el hotel Burlington descansando, recuperando energías del duro test-match jugado, anoche, en el Stade de la Mosson de Montpellier ante Francia.
Fue ideal la jornada de reposo porque el seleccionado argentino pagó cierto precio por el áspero duelo físico que propuso Francia, sobre todo en su pack de fowards. Tras el encuentro, generó cierta preocupación que el tercera línea Genaro Fessia se retirara del estadio con el médico del plantel, Guillermo Boto, para realizarse unos estudios por un golpe que ya arrastraba en la cintura.
"No es nada grave, sólo un golpe. Está todo bien", respondió amablemente el cordobés ante la consulta de LA NACION en uno de los pasillos del amplio y lujoso hotel irlandés. Otro que sufrió el rigor de los galos fue Juan Fernández Lobbe, que había ingresado al campo de juego con ciertas molestias en la zona de las costillas.
Su semblante transmitió tranquilidad aquí en Dublín: decidió no perder ni un minuto y aprovechar el día de mudanza para trabajar junto a los kinesiólogos, Sergio Carossio y Maximiliano Marticorena, en su recuperación para el último test de la gira, el domingo, ante Irlanda.
En el horizonte de los Pumas está el alicaído conjunto local, que viene de caer aquí en Dublín por 38-18 ante Nueva Zelanda. Para ese compromiso aún restan siete días, tiempo suficiente para recomponer algunos cuerpos maltrechos de la batalla en Montpellier.