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Crece la invasión de mesas y sillas en las veredas porteñas
Desde que rige la ley antitabaco, hace un año, los permisos subieron un 18%. Palermo Viejo, Las Cañitas y San Telmo son los barrios donde se reciben más quejas. La Comuna dice que allí reforzó los controles.
Desde que rige la ley antitabaco en bares y restaurantes de la Ciudad los permisos para colocar mesas y sillas en las veredas aumentaron un 18%. Con un pago promedio de $ 200 por semestre y por mesa, son 335 los establecimientos habilitados para hacerlo: una alternativa que con la llegada de la primavera y el verano, les permite captar no sólo a los fumadores sino también a los que prefieren pasar el rato al aire libre.
En la Subsecretaría de Control Comunal de la Ciudad admiten que este incremento también disparó las denuncias de los vecinos: "Desde que rige la ley antitabaco las mesas hicieron su aparición en lugares en donde antes no se veían, como por ejemplo la zona de Tribunales o el Microcentro. Esto provocó muchas quejas", le explicó a Clarín Federico Peña, subsecretario del área. "Y los vecinos que no ceden con sus denuncias son los de Las Cañitas. Allí reforzamos los controles, en los que además interviene la fiscalía contravencional de la zona. Es que, sistemáticamente, los comerciantes se exceden en la cantidad de mesas que tienen habilitadas", detalló Peña.
Las Cañitas es uno de los polos gastronómicos por excelencia de la Ciudad y desde hace años los vecinos están enfrentados con los dueños de algunos locales. Ambos se disputan la ocupación del espacio público. El eje de la polémica se da sobre la calle Báez entre Dorrego y Chenaut: los vecinos no sólo protestan por las mesas sino por el ruido que se genera en las veredas.
Para colocar las mesas y sillas afuera del local, los bares y restaurantes tienen que cumplir con una serie de requisitos que fija el Código de Habilitaciones y Veri ficación. El Código detalla el diámetro de las mesas y la cantidad de sillas que pueden colocarse sobre las veredas. También fija el espacio que debe quedar para el paso de los peatones e incluso la ubicación exacta de las sillas (ver Los requisitos...).
La utilización de las veredas es una alternativa para los locales que no poseen más de 100 m2 -y no tienen chance de poner en el interior un espacio destinado a los fumadores- o que elijan no hacer reformas.
Pero hay veredas de la Ciudad que exigen un auténtico contoneo de caderas para evitar darse de lleno con el borde las mesas o con los respaldos de las sillas. Las veredas de las manzanas que rodean a la plaza Palermo Viejo son algunas de las más pobladas. Allí, especialmente los fines de semana, se genera una auténtica congestión de peatones "surfeando" entre las mesas, y las veredas se vuelven casi intransitables. Algo similar ocurre en las inmediaciones de la plaza Cortázar. Además de mesas y sillas las veredas tienen "manteros", artesanos e incluso mesas que colocan los locales de ropa u objetos de diseño. De hecho es común ver que la gente baja a la calle y transforma todo el barrio en un área peatonal.
San Telmo es otro lugar que se llena de mesas en las veredas. Por ejemplo algunos sábados en la plaza Dorrego se organizan ferias o eventos y por este motivo los bares no pueden colocar mesas y sillas allí. Entonces las colocan sobre las veredas, que tienen apenas algo más de un metro de ancho. Esto impide el paso de los peatones, quienes tienen que bajar a las calles.
"Me parece que las mesitas en las veredas tienen un efecto positivo, porque le dan vida a la calle y la animan, especialmente las que están colocadas en lugares anchos. Ahora, para que los vecinos, los comerciantes y el espacio público sean respetados, además de cumplir con la ley, hay que ir por el camino de la lógica. Por ejemplo: ¿Qué necesidad hay de colocar cercos para delimitar el espacio que se destina a las mesas y sillas? Molestan y hasta pueden lastimar -opina el arquitecto y urbanista Andrés Borthagaray-. La calle Perú, entre Avenida de Mayo e Hipólito Irigoyen es un buen ejemplo del buen uso y el aprovechamiento del espacio público".
Las multas para quienes violen la ley van desde los $ 200 hasta los $ 5.000. Hay una excepción: el incremento de las mesas y sillas esta permitido durante el Carnaval, 24 y 25 de mayo, 8 y 9 de julio y 24, 25 y 31 de diciembre y 1ø de enero. Los locales pueden colocar hasta un 50% más de la cantidad que tiene autorizadas.
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