Marco Bellocchio habla de Vincere, su brutal retrato del joven Benito Mussolini y su trágica relación con Ida Dalser, que se estrenará el jueves
ROMA (Corriere della Sera).- "Ahí está el joven Mussolini, en un duelo verbal y público con un sacerdote. El futuro Duce les pide a los espectadores un reloj de bolsillo. Lo apoya sobre la mesa y proclama: «Si dentro de cinco minutos no caigo fulminado, será la prueba de que Dios no existe». En ese momento, ingresa en la sala una muchacha de Trento, bella y rica. Se llama Ida Dalser. Y se enamora a primera vista de esos ojos que echan fuego".
Lo dice Marco Bellocchio, que regresa al cine político con Vincere , un film sobre el joven Benito Mussolini y un amor que se convierte primero en persecución y luego en tragedia para Dalser y el hijo de ambos, Benito Albino. "El Duce que retrato aquí es un hombre fascinante. Un hombre amado no sólo por las mujeres: también por el pueblo", dice el director, que agregó a las imágenes de ficción material documental visto e inédito (como un discurso pronunciado en alemán por Mussolini frente a una multitud).
"Cada vez que vuelvo a ver este material me hago la misma pregunta: ¿cómo pudo la casi totalidad de los italianos creer ciegamente en este bufón? El Duce que muestro en esta película no es un hombre bueno. No es el buen padre de familia que cometió un único error fatal, la alianza con Hitler. Es un hombre violento, calculador, brutal. El bueno es su hermano Arnaldo, fascista confeso pero profundamente católico, el único que fue capaz de hacerse cargo del pequeño Benito Albino. El Duce, en cambio, no tiene piedad, ni siquiera con la mujer que amó y con su propio hijo", señala Bellocchio.
Para personificar al joven Mussolini, el realizador eligió al actor italiano Filipo Timi debido a su asombroso parecido con el Duce en su juventud. "No me interesaba exagerar con el maquillaje ni tomar en cuenta a un actor alejado de la fisonomía del personaje como Antonio Banderas, que alguna vez hizo de Mussolini. Lo que ofrece Timi es la magnética fascinación del personaje. Me ayudó a hacer del Duce un hombre que quiere ser siempre el primero, el más genial, el más valiente."
La actriz perfecta
Para llegar a la actriz que encarnaría a Ida Dalser, Bellocchio tardó un poco más. Finalmente se quedó con Giovanna Mezzogiorno. "Me pareció perfecta porque, al igual que Ida Dalser, ella tiene una expresión generosa, desprendida. Está siempre en movimiento, reactiva, a punto de entregar todo. No sé si Giovanna tiene algo de Ida en su interior, pero de lo que estoy seguro es que logró transformarse en alguien que todo el tiempo nos hace llorar y enojar", explica.
Bellocchio dice que se desprende de la historia que Dalser no fue una figura simpática. "Se fastidia al extremo de la intransigencia. Llega hasta las últimas instancias en su afán por reencontrarse con el Duce. Pero en la película termina por convertirse en una heroína, una mezcla de Medea y Antígona, porque es en definitiva la única mujer que se opone de verdad y en soledad a un hombre al que la inmensa mayoría de los italianos y las italianas creían y obedecían."
El director, finalmente, dice que el título de su nueva película es irónico y provocativo. "Yo no viví el fascismo, pero en parte me formé dentro de una cultura en la que el espíritu de derrota funcionó como una suerte de expiación por haber creído en aquel hombre. Nuestra sensibilidad actual se formó a la sombra de esa derrota", explica. Por eso, dice Bellocchio, palabras como vincere (vencer, en italiano) no podían pronunciarse. "Hasta que llegó Berlusconi -concluye- apoyando su éxito en su propia imagen vencedora llamando al pueblo italiano a la victoria y al optimismo. Lo hizo a través de su propia cadena de TV, del mismo modo en que Mussolini recurrió en aquel tiempo a los medios que tenía a su disposición para divulgar su propia imagen vencedora."