Nalbandian: Ellos son favoritos, pero vamos a dejar todo para festejar
El cordobés, referente del equipo argentino que desde pasado mañana intentará avanzar a las semifinales del torneo por naciones más distinguido, reconoce el poderío de Rusia, que tiene a Davydenko como figura, pero no se intimida; Venimos sin ninguna presión, opinó el jugador cuyo debut copero se produjo en Moscú, en 2002
MOSCU.- De todo el equipo argentino, David Nalbandian es el que más veces ha visitado esta ciudad. Lo hizo en sus épocas de junior, cuando consiguió una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de la Juventud, con un equipo que también integraba Guillermo Coria y tenía como capitán a Tito Vázquez, el actual conductor del plantel de la Copa Davis. Disputó un par de veces la Kremlin Cup, el certamen de ATP que se realiza en el estadio Olímpico, y en otras dos ocasiones estuvo en el mismo escenario para disputar la Ensaladera, con episodios inolvidables: su debut en 2002, con aquel triunfo en dobles en 6h20m y un score de 19-17 en el quinto set junto con Lucas Arnold Ker; cuatro años después, la final en la que consiguió los dos puntos del conjunto nacional. "Casi siempre había venido en invierno y ahora hace calor. Estuve muchas veces y la verdad es que todavía la conozco poco, siempre encuentro algo nuevo, y está linda. Me gustaría venir con un poco más de tiempo para seguir descubriéndola. Está lejos, sí, pero me gusta", cuenta el unquillense sobre Moscú, en una entrevista con La Nacion, mientras se acomoda para las fotos en las afueras del hotel que alberga al plantel argentino, rumbo al cruce con Rusia por los cuartos de final, desde pasado mañana.
"Me siento bien. Estuve practicando mucho, por eso no fui a Wimbledon; quería prepararme lo mejor posible. Estoy con ganas, sin problemas físicos. Por ahí me falta el ritmo de competencia por estar casi tres meses sin jugar, y es lo que me falta, necesito un par de meses dentro del circuito para encontrar mi mejor nivel", dice sobre su actual situación. Y es que, a pesar de ser el de ranking más bajo del plantel (153°), su experiencia en esta clase de encuentros convierte a Nalbandian en una de las llaves de la serie. Su último encuentro oficial fue el 16 de abril, en los cuartos de final de Montecarlo perdió con Novak Djokovic; luego, un desgarro en el isquiotibial izquierdo lo marginó del tour.
-¿Se te complicó más de lo que esperabas el regreso tras la operación en la cadera?
-Para mí, sí; para el médico (Angel Ruiz Cotorro), no, y para mi cuerpo técnico. más o menos. Me fueron pasando cosas y el médico dijo que estaba dentro de lo previsto, aunque igual me llamó la atención lo que me sucedió. Ahora espero jugar más tranquilo. Por lo menos el tema de la cadera está solucionado.
-A partir de las lesiones, ¿sentís dudas en esta semana?
-No, en cuanto al físico, no. Sí hay un poco de ansiedad, por las ganas de jugar, pero también tengo ganas de estar en el circuito, de volver a la competencia. Pero acá creo que hay que poner paños fríos y tratar de tomar la mejor decisión en cuanto a qué es lo que puedo jugar.
-¿Cuál es la clave de la serie?
-No es nada fácil, pero ése es un tema que tiene que ver Tito en lo estratégico, sobre cómo nos conviene formar, en qué puntos me conviene jugar, porque obviamente los tres días no voy a poder jugar, y si me conviene jugar dos singles, o un single y el doble. Porque creo que esta es una serie difícil, y muy abierta en cuanto a variantes en un equipo y en el otro; en este sentido, es distinta de lo que se vivió en Estocolmo. Ellos tienen dos singlistas muy buenos, y no hay garantías de que se puedan ganar; después parece que el dobles es fácil, pero si entra Youzhny se complica. Tenemos que ver a qué apuntamos, qué es lo que conviene arriesgar y lo que no, y tratar de encontrar lo mejor. Todavía hay incertidumbre en ese sentido.
-¿Te sorprendió la superficie que eligió Rusia?
-Por un lado sí, porque la pelota pica muy alto, es una cancha difícil, muy distinta a la que jugamos las otras veces. Pero después Youzhny me contó que hace dos o tres años que están jugando el torneo de ATP (la Kremlin Cup) sobre esta superficie. Igualmente, no tiene nada que ver con la que jugamos en 2002 ni tampoco hace cuatro años, es una madera con dos capas de pintura arriba, y además la pelota es dura y se hace difícil de controlar. Es rara, no es lenta ni rápida. El único torneo que recuerdo haber jugado en algo similar es el de Viena.
-¿Tenés más responsabilidad por ser el de más experiencia del equipo?
-No. Antes tenía la responsabilidad porque era el más chico y tenía mucho empuje, ahora soy más grande. La exigencia la tenemos todos porque representamos los colores argentinos y no importa si uno es más chico, o debuta, cada uno tiene que cumplir su papel de la mejor forma.
-¿Tampoco te ves como guía de un grupo nuevo dentro de la Davis?
-No. Si me preguntan, les comento; quizá les trato de transmitir algunas cosas, y que ojalá les sirvan para hacer un mejor papel en todo.
-De todas las series con Rusia, ¿ésta puede ser la más difícil?
-Hay que ver. Todas fueron complicadas, son equipos distintos. Tito nos contó que los rusos llevan 17 series sin perder en su casa; es un conjunto duro, sea cual sea el rival. Nosotros vinimos con buenos equipos y perdimos, y otros buenos como Estados Unidos o España vinieron y también cayeron. Nosotros, ahora, venimos sin ninguna presión. Ellos son favoritos, por ranking, por todo; pero vamos a dejar todo para festejar. Debemos aprovechar alguna chance que tengamos.