Si le preguntas a cualquier hombre qué productos de belleza utiliza, probablemente te responda con una breve lista de los productos de siempre: pastilla de jabón, maquinilla y aftershave, aunque en realidad tenga en el armario del baño muchos otros.
Hoy en día, hombres de todo el mundo practican el cuidado personal como una parte fundamental de su rutina diaria.
También se han dado cuenta de las ventajas sociales, sentimentales, psicológicas, profesionales y personales de estar guapos.
Lo está haciendo ‘todo el mundo’
El cuidado personal ya no es exclusivo de una clase concreta de hombre. En la actualidad, hombres de todos los estratos sociales y con independencia de su edad, raza, orientación sexual, profesión y nacionalidad, practican algún que otro cuidado personal.
Teniendo en cuenta el número de hombres que practican el cuidado facial y corporal diario, semanal o mensualmente, una cosa está clara, y es que los hombres se han abierto un hueco en la industria de la estética y demandan productos y servicios adaptados a sus necesidades específicas.
Lo que ’se lleva’ y lo que no
Hay quien dice que el aspecto meticulosamente cuidado de la época metrosexual (cejas depiladas, afeitado apurado en la cara, reflejos en el pelo, torsos pelados y manos de manicura) se ha suavizado en los últimos años.
Lo cierto es que, hoy en día, los hombres no tienen miedo a realizar las tareas de belleza que se adapten a su identidad.
¡Fuera el vello!
En cuanto al vello facial y corporal, últimamente los tratamientos varían mucho en términos de técnicas y zonas del cuerpo.
Algunos hombres prefieren lucir un afeitado apurado en la cara, mientras que otros optan por una barba de varios días o cuidadosamente recortada. Lo mismo ocurre con el vello corporal.
Muchos hombres de todo el mundo prefieren afeitarse o depilarse el vello del pecho, mientras que otros se lo dejan crecer ligeramente pero lo mantienen corto.
Las actitudes fluyen y cambian constantemente con cada moda pasajera y famoso a imitar y, aunque no se pueda predecir el futuro, podemos tener por seguro que el cuidado personal ha venido para quedarse.